martes, 18 de junio de 2019

Si del principio hubiera aprendido a ser un animal...

No sabría determinar si el hecho de que las personas vivamos mucho más que nuestros perros es el castigo de un dios rencoroso a los estúpidos humanos por haberse comido la manzana, talado el árbol, y fabricado armas con su madera... o si es en realidad un acto de piedad, de la naturaleza hacia el pobre animal, ya que estamos absolutamente seguros de que si un día no volviéramos, nos esperaría con todas sus fuerzas, con la ilusión intacta, por toda la eternidad de ser necesario, y sin jamás siquiera pensar en la idea de reprocharnos nuestra ausencia.

Sea de una forma o de otra, que se vayan tan pronto, para nosotros, es una mierda. Si existe el paraíso, imagino que será ese lugar donde todos los perritos que quisimos en vida nos esperan sanos y alegres, moviendo sus colitas y con pelotas, medias y zapatillas mordisqueadas en los hocicos. Suena como una excelente motivación para ser un poco más animal en esta vida.

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